Jul 25, 2026 | Tecnología

El negocio detrás de la pantalla: Osvaldo Riveros y la revolución de los eSports en San Juan

Por: Javier Neira

El abogado especialista en deportes electrónicos analizó en LadoBIZ el crecimiento de una industria millonaria que demanda profesionales, desafía los prejuicios y abre un nuevo panorama laboral en la provincia. 

Para gran parte de la sociedad, los videojuegos siguen siendo un mero pasatiempo. Sin embargo, detrás de las pantallas se erige una de las industrias más lucrativas y de mayor crecimiento del mundo: los deportes electrónicos (eSports). En el episodio 06 de LadoBIZ, el abogado magíster en derecho empresario y diplomado en eSports, Osvaldo Riveros, desmitificó el sector y reveló el enorme potencial de negocio y desarrollo profesional que existe, incluso, en la provincia de San Juan. 

La transición de Riveros hacia la tecnología no fue casual. Tras 15 años dedicado al derecho empresario corporativo, su inmersión en el ecosistema emprendedor y las “software factories” sanjuaninas lo acercaron irremediablemente a la industria del gaming. Hoy, colabora estrechamente con referentes locales como Ismael Mansur de Lag Esports, trabajando para profesionalizar y estructurar una comunidad que no para de crecer. 

Mucho más que “los jueguitos”: Una industria 

multidisciplinaria 

Riveros es categórico al separar el juego casual del deporte electrónico. “Ya no podemos hablar de los deportes electrónicos pensando en los ‘jueguitos'”, sentenció. La industria exige un nivel de profesionalismo equiparable al del deporte tradicional, donde los equipos (“clubes”) como KRÜ Esports (del Kun Agüero y Lionel Messi) manejan presupuestos y contratos millonarios. 

Lo fascinante es el ecosistema laboral que lo rodea. Un equipo de eSports de primer nivel no solo recluta “ciberatletas”, sino que requiere una estructura de soporte vital: abogados para la redacción y negociación de contratos con jugadores y sponsors, contadores, médicos,

nutricionistas, arquitectos y diseñadores. Además, surgen roles específicos como el del “caster” (relator), quien debe tener una agilidad cognitiva extrema para relatar en vivo lo que ocurre en hasta 10 pantallas simultáneas. 

“Si pensamos que solo la aerobicidad constituye un deporte, tendríamos que dejar de lado al ajedrez o al tiro. Un ciberatleta llega a hacer 400 movimientos por minuto y requiere una sincronicidad brutal entre lo que piensa, ve y comunica.” 

La validación legal y el caso sanjuanino 

El debate sobre si los eSports son un deporte real está quedando zanjado desde el ámbito legal. Riveros destacó cómo provincias argentinas como Chaco ya cuentan con leyes que consideran a los eSports un deporte oficial, regulado por la Secretaría de Deportes, y que exigen que los profesionales de la salud o del derecho que intervengan en la industria cuenten con formación específica. 

En San Juan, el ecosistema está dando pasos firmes. El apoyo gubernamental a eventos de gran magnitud, como el masivo stand de Lag Esports durante la Fiesta Nacional del Sol, demuestra que la provincia busca no quedarse atrás en esta tendencia global. El objetivo de Riveros es claro: “ordenar las cosas en San Juan para poder empezar a tener formalmente proyección nacional e internacional”. 

El talento local en la cancha global 

Para graficar el volumen del mercado, Riveros dejó un dato revelador: “Argentina tiene al mejor jugador de fútbol del mundo, Messi, y también tiene a uno de los mejores jugadores de FIFA del mundo, Matías Bonano”. Bonano fue contratado oficialmente como ciberatleta por el equipo de eSports del Real Madrid y posteriormente fichado por el Manchester City. 

Para Riveros, la clave del futuro radica en la educación. Su mayor preocupación es que las escuelas y universidades aún no muestran esta industria como una salida laboral viable para los jóvenes. En un mundo donde la Inteligencia Artificial “va a hacer más genios a los genios y más estúpidos a los estúpidos”, la formación especializada en nichos tecnológicos como los eSports será el verdadero diferenciador para los profesionales del mañana.