En un mundo empresarial que tradicionalmente ha medido su éxito de manera exclusiva a través de los márgenes de ganancia, emergen figuras que deciden apostar por un paradigma diferente. Eduardo Bazán Agras (39), licenciado en comercio exterior y padre de tres hijos, es uno de los grandes abanderados de esta transformación en la provincia de San Juan [00:26]. Como gerente de Procuyo SRL y fundador de Legna Wines, Bazán Agras demuestra que es posible hacer negocios rentables dejando una huella social y ambiental positiva [01:23].

Durante su reciente paso por el programa LadoBIZ, el empresario profundizó sobre cómo sus proyectos están articulando el mundo de las microfinanzas con la inclusión social y la sostenibilidad.

De las microfinanzas a la reinserción social

Procuyo SRL es una empresa familiar con 32 años de trayectoria en San Juan, actualmente transitando su segunda generación. Hace más de una década, decidieron pulir su modelo de negocios para convertirse genuinamente en una empresa de “Triple Impacto” [04:25]. Hoy, certificados como empresa social y en vías de obtener la certificación de Empresa B, se dedican a otorgar microfinanzas y educación financiera a emprendedores que se encuentran fuera del sistema bancario formal [04:50].

Pero el impacto no termina ahí. La compañía logró fusionar este propósito con Legna Wines, el primer vino de triple impacto de San Juan, nacido en 2023 bajo una filosofía de “cero desperdicio” [06:09].

En una innovadora alianza con el Servicio Penitenciario, capacitaron a personas privadas de su libertad para fabricar el merchandising del vino. Los internos crearon bolsas utilizando tela de descarte donada por una fábrica de zapatillas, y recientemente, en la carpintería del penal, elaboraron cajas especiales para el Día del Padre [06:43]. Todas las ganancias de esta última acción fueron donadas a la ONG Casasan, cerrando así un círculo virtuoso de impacto comunitario [07:14].

El “Semáforo de la Pobreza”: Una herramienta de empoderamiento

Uno de los proyectos más ambiciosos que Bazán Agras trae a la provincia es la implementación del “Semáforo de la Pobreza”, una herramienta desarrollada por la Fundación Paraguaya —dirigida por Martín Burt— que opera en más de 60 países [01:55]. Procuyo SRL, junto a otras empresas, adquirió la licencia para aplicar esta metodología en Argentina [16:12].

¿De qué se trata? Es una herramienta de autodiagnóstico donde la propia familia evalúa su calidad de vida a través de 50 dimensiones que van más allá del ingreso económico (acceso al agua, autoestima, violencia familiar, entre otras) [17:21]. Las personas marcan su situación con los colores del semáforo (rojo, amarillo o verde), permitiéndoles visualizar su realidad y priorizar qué aspectos desean mejorar [20:20].

“No es asistencialismo. Se empodera a la familia y no se les impone una solución desde afuera”, explica Bazán Agras [17:41]. Gracias a este mapeo y a las microfinanzas, está comprobado que, en promedio, una familia puede salir de la pobreza estructural en unos cinco años [18:02].

Un recambio generacional en el empresariado

Al reflexionar sobre la evolución del ecosistema empresarial en San Juan durante la última década, Bazán Agras destaca dos factores clave. Por un lado, la exigencia de la industria minera, que ha obligado a las PyMEs locales a profesionalizarse y certificar sus procesos (Normas ISO, IRAM, Empresas B) [09:49]. Por el otro, un fuerte recambio generacional.

“Los chicos vienen con una conciencia social y ambiental mucho mayor. A las nuevas generaciones ya no les interesa hacer negocios a cualquier precio”, reflexiona con optimismo [10:45].

Eduardo Bazán Agras se autodefine, medio en broma y medio en serio, como un “militante de las empresas de Triple Impacto” [03:31]. A través de sus iniciativas, deja en claro que la rentabilidad y la empatía no son conceptos excluyentes, sino los pilares fundamentales para construir la economía del futuro. Como consejo final para quienes desean emprender, su mensaje es simple y directo: “Que se animen a equivocarse” [22:38].